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Concurso de ideas para la construcción de viviendas de protección pública en Ibiza en el marco del programa “Life reusing posidonia” – IBAVI

FICHA TÉCNICA

AutorÍa:Carles Enrich Studio

Miembros del equipo de Cíclica:Elena Albareda (sostenibilitat ambiental)

Cliente:Institut Balear de l’Habitatge (IBAVI)

Año de proyecto:2018

Propuesta con Mención de Honor del concurso de ideas para la construcción de viviendas de protección pública, con el lema “Terrazas”

El proyecto lee el paisaje vermicular como un patrimonio local. Playa de Bossa presenta una urbanización promovida por el turismo que se traduce en grandes edificaciones impermeables que generan una barrera para el frente marítimo. A pesar de esto, en una lectura a escala territorial se observa como el suelo rústico común se extiende desde la Sierra Grossa hasta casi la playa, lo que supone una oportunidad para proponer una reconexión de los ciclos naturales de la isla con un corredor verde. Para potenciar esta relación se propone un edificio de viviendas compacto y permeable para minimizar la ocupación en el solar y economizar la construcción optimizando sistemas constructivos y energéticos, propios de la arquitectura vermicular.

El planeamiento limita una ocupación máxima del 40% pero se propone reducirla a una ocupación del 30% cediendo el 10% para espacios exteriores productivos o de ocio de los vecinos. Se aprovecha la tierra extraída en la excavación de la cimentación y el aljibe de aguas pluviales para generar 3 bancales de 50cm de desnivel delimitados por muros de piedra seca. Así se recuperan las terrazas propias del paisaje mediterráneo, con espacios permeables con diferentes grados de intensidad que generan superficies de infiltración que favorecen las plantaciones. El proyecto ofrece un paso peatonal a través del edificio en planta baja que conecte la Avenida Pere Matutes con el nuevo equipamiento contemplado en el planeamiento y la calle Sant Francesc de Ses Salines, permitiendo la accesibilidad peatonal y favoreciendo porosidad urbana. El edificio garantiza esta permeabilidad transversal entre mar y montaña, favoreciendo la circulación de aire y el paso de los vientos dominantes.

El proyecto del edificio y el espacio exterior se condiciona a las mejoras climáticas y la optimización máxima de los recursos. El edificio se sitúa en el límite del solar buscando la máxima separación posible con la edificación hotelera vecina que podría generar sombras indeseables en el invierno y ofrece dos terrazas con frutales que funcionan como elementos de control climático y permiten una re naturalización de la Avenida Pere Matutes. En la parcela hay diversos olivos y almendros mezclados. Los olivos son jóvenes y se pueden trasplantar fácilmente, por tanto proponemos su reubicación en las nuevas terrazas incorporando más ejemplares para generar una trama productiva asociada al paisaje agrícola autóctono.

Mapa de recursos

Para la construcción del edificio se apuesta por sistemas propios de la arquitectura tradicional y materiales de procedencia local o con sello ecológico según el mapa de recursos: estructura muraria con bloque de hormigón y vigas de madera laminada, pavimento de piedra arenisca para la planta baja, pavimento de adobe cerámico para las zonas comunes, carpintería de madera, porticones de madera reciclada, mortero de cal para los revestimientos y posidonia seca como un aislamiento. Las mermas de la construcción servirán para los drenajes de las terrazas. Se proyecta una caldera de biomasa en la planta baja con capacidad para 24 viviendas. El agua de las duchas se almacena en un aljibe que actúa como un vaso de compensación previo al tratamiento del agua en una balsa de fitodepuración de aguas grises, para ser después almacenada en un depósito que permite su reutilización a los inodoros. En el suelo de la planta baja se coloca un aljibe de agua de lluvia. De esta manera se recupera la gestión del agua de la arquitectura tradicional aprovechando la impermeabilización que supone el edificio. En planta baja se propone un espacio de estacionamiento para bicicletas, 16 plazas para coches debajo del edificio y 8 en el espacio exterior en concepto de park-parking, entendiendo que se trata de un espacio utilizable para los vecinos en momentos eventuales, totalmente recuperable para otros usos cuando la normativa se adapte a los nuevos tiempos, reduciendo las exigencias de aparcamiento.

 

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