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Proyecto de ordenación urbana en el barrio de Vallcarca en Barcelona

FICHA TÉCNICA

Autoría:Carles Enrich

Miembros del equipo de Cíclica: Elena Albareda(Mediambient i sostenibilitat social)

Colaboración: Adriana Campmany, Anna de Castro, Joan Martí, Jesús Quintana, Albert Rabinad, Toni Herena (AIGUASOL), Adrià Alberich

Encargo: Ajuntament de Barcelona

Año de proyecto:2017

Propuesta ganadora del Concurso de ideas para la Ordenación de Vallcarca con el tema “Raíces”

Vallcarca es uno de los barrios de Barcelona que más han sufrido la especulación urbana de las últimas décadas y el vacío físico y simbólico que ésta ha dejado, un hecho que el proyecto de ordenación urbana toma como un reto principal para recuperar la dignidad e identidad. Se propone un modelo de barrio productivo que recupera los valores identitarios de Vallcarca tanto en su patrimonio físico, como en el patrimonio metabólico de gestión de los recursos, un patrimonio intangible vinculado a la gestión hídrica, la producción agrícola y energética, los talleres de manufactura y el comercio de productos locales y de proximidad.

La ordenación de la identificación plantea una barrera entre la rehabilitación de la edificación antigua y la inserción de nueva planta con el objetivo de reconstruir el tejido del barrio, incorporando viviendas cooperativas en la edificación de nueva planta. La estructura urbana de calles y edificación propuesta dan continuidad al tejido histórico reconociendo las preexistencias (como el edificio auto gestionado de la Carpintería) e incorpora plantas bajas porosas dominadas por usos productivos de pequeño comercio y talleres de los residentes de la cooperativa, favoreciendo lugares locales de trabajo terciario que reducen los desplazamientos de los vecinos y vecinas. La edificación se concentra en el perímetro liberando un 65% del suelo total como un espacio publico de superficie permeable de uso productivo autogestionado, garantizando la accesibilidad de las personas así como la continuidad hídrica y biológica. El espacio público se articula alrededor de la Era de Vallcarca como una plaza que configura un nuevo modelo de espacio urbano de carácter rural con recursos autosuficientes y gestionado por los vecinos.

La estrategia hídrica pone en valor la condición transescalar de la cuenca hídrica del ámbito de proyecto formada por las rieras Vallcarca y Farigola entendiendo su escala territorial. Considera el agua como un patrimonio y valor identitario del barrio y se propone una estrategia de continuidad hídrica para generar un espacio productivo autosuficiente a partir de la canalización de las aguas de lluvia que provienen de las superficies de captación más próximas (Bosque de Turull especialmente, y también los jardines del Consulado y los de María Baldó) y su acumulación con bases de fitodepuración que mejoran la calidad para su aprovechamiento para el riego, reactivando de esta manera el sistema hídrico de las antiguas rieras. La estrategia hídrica se asimila a la del vecino Parque Güell, que utiliza los elementos propios de la urbanización para gestionar el agua de escorrentía por los senderos de forma controlada, revertiendo el proceso habitual de erosión para generar un oasis en  medio del entorno urbano. En este sentido, las pendientes se aterrazan con muros de gaviones para favorecer la infiltración y el aprovechamiento productivo del agua, incorporando materiales perforados que facilitan la captación por condensación del agua atmosférica de las brisas marinas. Las bases situadas en puntos estratégicos se convierten, juntamente con las fuentes en nuevos puntos de encuentro para los vecinos, potenciando la comunidad y actuando como dispositivos pedagógicos hacia una nueva cultura del agua. Los excedentes del sistema hídrico de escorrentía de agua de lluvia se recogen en superficies permeables de recorridos de alcorques de la parte inferior de la cuenca permitiendo la infiltración al subsuelo para favorecer la gestión sostenible del ciclo del agua. En el entorno edificado, el agua de las cubiertas se utiliza para los usos domésticos, pasando por el tratamiento ultravioleta (UVA) para garantizar la calidad del agua de boca y su posterior reciclaje como aguas grises para abastecer los baños.

La propuesta apuesta para favorecer la continuidad biológica del sistema de verde “no planificado” (verde público + verde privado) favoreciendo la conectividad de la fauna y la flora entre el Bosque de Turull y el Turó del Putxet. Se definen micro acciones de re naturalización puntual en los jardines que rodean el ámbito para dar continuidad a la gran superficie permeable aterrazada central que funciona como un gran espacio verde productivo. El proyecto incorpora las nuevas experiencias de huertos comunitarios gestionados por los vecinos, como el ejemplar huerto de la Vida de la calle Farigola, reforzándolos con un gran espacio destinado a la huerta y la plantación de fruteros, combinados puntualmente con plantaciones más boscosas de encinar mediterráneo, tan característicos del barrio y que le dan el nombre. La incorporación del verde se prolonga en la edificación para favorecer la continuidad y a la vez minimizar la demanda energética.

La aportación de la propuesta elaborada para el concurso de ideas supone un documento de debate que posteriormente se ha revisado con un proceso participativo en continuidad natural con las dinámicas del barrio. En este sentido la propuesta inicial de ordenación presentada al concurso no se planea como una solución cerrada sino que pretende formular preguntas y abrir procesos de cooperación y diálogo entre todos los agentes implicados en su gestación. Con esta ordenación no se pretende confrontar un modelo urbano sino arraigar unos principios que permitan hacer crecer el barrio de Vallcarca con unas pautas de respeto por la historia, las personas y el medio ambiente.

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